Los Tinaos granadinos: un pasadizo con pasado

¿Qué son los Tinaos granadinos?

Un «tinado» es, según la RAE, un cobertizo de ganado. El vocablo proviene del latín (tignum) y significa “madero”, pero francamente, si en Granada, mejor dicho, en La Alpujarra, preguntas por un tinado te dirán que no saben que es o a lo sumo te preguntarán si es el nombre de un bar o un establecimiento turístico. Aquí conocemos los Tinaos granadinos como un pasadizo que nos permite ir de una calle a otra y  no tiene nada que ver con el tinado, que fue un cobertizo para el ganado.

Con el paso del tiempo se ha convertido en un atractivo y un motivo más, otro, para visitar La Alpujarra (aquí os confieso mi adoración por esa comarca).

¿Cúal es el uso del Tinao?

El tinao es una solución arquitectónica, propia de la comarca de La Alpujarra. Su origen era  crear espacios cubiertos de ámbito semiprivado o semipúblico, colocando una estructura de vigas sobre la calle para dejar la zona cubierta. De esta forma, se creaba, por un lado una zona cubierta y por otra una habitación o vivienda particular en la parte superior.

La mencionada solución arquitectónica consistía en colocar vigas de troncos de árboles de la la zona (nogal, castaño, pino, olivo o almendro) en las que posteriormente se colocaban las alfajías , que son listones del mismo árbol, colocados perpendicularmente sobre las vigas. Posteriormente, se cubría todo materiales propios de la zona: lajas de pizarra y launa, que es una grava de piedra volcánica con una función impermeable y de aislante térmico.

 

Diferentes tipos de Tinaos

Una vez sabemos que son, vamos a ver los diferentes tipos de tinaos que nos vamos a encontrar en La Alpujarra. Por un lado están los de paso, en los que las vigas se apoyan en casas a ambos lados de la calle creando un pasillo o pasaje. Por otro lado están los tinaos en viviendas que, a modo de zaguán o porche, cubren el hueco formado por la propia vivienda, la cuadra y alguna otra dependencia (cuarto de aperos o similar). También están los tinaos adosados, que aprovechando varias viviendas alineadas, se apoyan por un lado en la propia vivienda y en el otro extremo sobre pilares de piedra. De esa forma se crea una suerte de soportales en la planta baja y generando, con esa cubierta, suelo para edificar alguna habitación.

*Nota: Los tinaos de Lanjarón merecen un aparte. Ya os hablaremos de ellos otro día.

 

Vivir la experiencia

Hasta ahora os he puesto en antecedentes para explicaros, por si alguien no sabía que eran, los tinaos. Una vez lo sabemos, lo que es de verdad importante es ir allí a verlos. Hay sensaciones que, por mucho que queramos, no se pueden igualar “cibernéticamente”. Puedes ver mil y una fotografías preciosas con detalles, perspectivas, encuadres maravillosos, pero ninguna de esas fotografías igualará lo que sientas o percibas al pasar por uno de esos tinaos aderezados con macetas en tiestos colgados en la pared y pintados de colores vivos. Pintados y repintados año tras año.

Tendrás que ir allí para ver el efecto de la cal sobre las piedras de los pilares y muros de apoyo de las vigas, “encaladas” año tras año hasta conseguir “pulirlas”  alisándolas y convirtiendo en amigable pasar tus dedos sobre ellas. No tienes otra forma de sentir como los olores te invaden, como, si vas en verano te refrescas al pasar por ellos y si vas en invierno, dejas de tener frío cuando los atravieses.

Viajar con Balea

Te invitamos a venir a La Alpujarra con nosotros; puedes disfrutar de su típica arquitectura, sus incomparables paisajes, su artesanía y su gastronomía. Merece la pena porque no perderás un día, ganarás una experiencia.

Sobre el autor

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Miguel Ángel Poveda
Miguel Ángel es curioso, le gusta viajar, pasear y disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

Comentarios

11/11/2020
[…] (Diccionarios filosóficos) dice que en tiempos de Felipe II se descubre un pueblo en la comarca de las Alpujarras en la que sus habitantes son descendientes de antiguos moros. Que era un pueblo en el que había […]

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