Juana, la reina que no quiso reinar

 

Juana, la reina que no quiso reinar

Allí, en la hospedería más antigua de Granada, donde en el siglo XVI solo se escuchaban los carcajeos de aquellos asistentes al corral de comediantes hasta 1593, el año en  que se acabaron las risas, hoy nos encontramos con un escenario idóneo para una de las biografías más injustas después del embovedado del Río Darro.

Supongamos que hablamos de Juana, la reina que no quiso reinar. A manos de Histrión Teatro, en el Corral del Carbón, se ha dado vida al monólogo de toda una época, a una mujer que por razones que escapan a la cordura, le llamaron la Loca.

¿Loca o enamorada?

Juana, bajo la magistral representación de Gema Matarranz, nos habla con el corazón en la mano, mirándonos a los ojos permitiendo hasta el contacto mismo con la piel de hasta qué punto somos títeres de nuestro destino en determinadas esferas, o cómo se nos anula por algo tan básico como demostrar quienes somos, o al menos queremos ser. La reina que heredera de un nuevo mundo, casada por compromiso pero enamorada por propia decisión, se le niega todo derecho a gobierno porque según las reglas modernas, cualquier persona que no se gobierna, no puede dirigir una nación. La Loca, que la única irracionalidad que poseía era la no correspondencia de un señor, sabía desde el principio que lo que veía eran molinos pero fue precisamente la corte que custodiaba su insano juicio quienes le decían que no.

Un drama, una reflexión

El drama, que pone en relieve lo que solo hemos visto a través de superficies planas, nos aproxima a uno de los delirios más emblemáticos de nuestra historia. La obra magistral de Jesús Carazo y la dirección de Juan Dolores Caballero han hecho posible que todo aquel que asista a obra, no solo se aproxime a la alcoba de aquella que nunca gobernó, sino que al salir de aquel espacio salgamos con una pregunta, ¿hasta qué punto no somos todos en parte esa Juana, a la que le impiden mostrar lo que siente en público y permitimos que nos encierren mirando a través de una ventana en la que solo vemos la pantalla de un ordenador?

Una obra para disfrutar, una obra para pensar.

 

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