La gastronomía desde los primeros tiempos en España

La gastronomía desde los primeros tiempos en España

Si hay algo de lo que no carece España es de patrimonio histórico. En cualquier rincón de nuestro país podemos encontrar huellas de los pueblos y culturas que han poblado esta piel de toro.

Hoy en día no hay viaje que se precie si entre sus experiencias más gratificantes no está la gastronomía. Otra cosa no tendremos en nuestro país, pero en el tema de la comida, somos un referente a nivel internacional y es que tanto de norte a sur como de este a oeste podemos disfrutar de una variedad enorme de suculentos platos que hacen las delicias del paladar más exigente. Pero hablemos de esa gastronomía de los primeros tiempos en España.

 

En la Edad de Bronce ya conocían la cerveza

¿Sabéis que muchos de esos platos o costumbres que tenemos a la hora de comer pueden tener cientos de años?

Sin ir más lejos, bueno en este caso yendo muy lejos, a la Edad de Bronce. Fue en Lérida donde encontraron una vasija que contenían restos de trigo y cebada malteadas, con lo cual desde esa época ya disfrutaban de la cerveza. Los Tartesos, grandes recolectores de miel, la fermentaban y mezclaban con agua obteniendo el hidromiel.

 

Salazones y vino fenicio

¿Y a quién no le gusta un platito de pescado ahumado y de salazones en la que los fenicios eran expertos? En eso y también en que fueron los precursores de otro néctar imprescindible en una buena mesa en nuestros días: la vid. Fueron productores de vino y lograron desbancar a la cerveza. También gracias a ellos tenemos ese jamón ibérico, pues tuvieron la genial idea de cruzar al cerdo, que venía de oriente, con nuestro jabalí.

 

Las reglas de comportamiento en la mesa de los romanos

Los romanos perfeccionaron el cultivo del vino y del olivo, así como la forma de conservar los alimentos. Ni que decir tiene que todos estos pueblos tuvieron la inmensa suerte de estar en un país donde el clima acompaña y que tanto productos de la tierra como del mar fueran de una gran calidad y variedad ¿Y si os digo que ese vaso de leche que nos tomamos en el desayuno es una costumbre romana? Pues sí, se lo tomaban porque le atribuían propiedades curativas.

Ello fueron también los primeros en introducir costumbres, modales y reglas de comportamiento en la mesa. Por ejemplo, fueron los primeros en usar el mantel, ya que las servilletas las llevaban los invitados pues según la costumbre, si sobraba comida de los grandes festines se las llevaban a su casa envuelta en sus servilletas.

Otra costumbre, que simplemente me parece fantástica, consistía en la obligación de compartir un mismo plato entre dos comensales que no se llevasen bien.

Y eso del digestivo después de comer, vamos, un chupito de licor, pues también de los romanos.

Tras los romanos, nos entraron las tribus germánicas del norte y ellos fueron especialistas en echar cualquier tipo de carne al fuego y comérsela, punto.

La aportación de los visigodos

Pocos años después ya nos llegaron los visigodos y ellos aportaron, entre otras muchas cosas, una forma de preparar los alimentos que trascendió a la cultura andalusí, me refiero al picadillo. Consiste en cortar trozos muy pequeños los alimentos para que la comida se pudiera digerir mejor y resultara mucho más apetecible tanto al gusto como a la vista. Actualmente se asemejaría a nuestras típicas “tapas”.

Y ya en el 711 es cuando entran los árabes e hicieron de la comida un arte y no sólo en el aspecto gastronómico sino también en el de las reglas y costumbres en la mesa, al igual que lo hicieron los romanos pero mejor.

Pero esto necesita un capítulo aparte, pues hay dos culturas de las cuales somos parte de ese reflejo cultural en nuestra vida cotidiana tanto en la gastronomía como en las costumbres: la musulmana y la no menos importante y muchas veces poco conocida como la sefardí.

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